¿Qué son los problemas de conductas? Las conductas que crean problemas y el modelo del contacto de baja afectividad.

Nº 2 Revista Problemas de conducta

Autor: Alberto Sánchez García


Más que hablar de problemas de conductas, autores como Bo Hejlskov, hablan de conductas que crean problemas (Problemskapande beteende). Como iremos viendo en los diferentes artículos hablar de problemas de conductas (o de conductas disfuncionales) tiene el peligro de adjudicar el problema y la responsabilidad en la persona que muestra la conducta problema, cuando puede haber conductas, como la de huir o la de negarse a hacer algo, que pueden ser estrategias adaptativas y eficaces en muchas ocasiones. El problema surge muchas veces cuando retiramos esas estrategias (que utiliza la persona que muestra la conducta problema para manejar una situación) y colocamos exigencias a las que la persona no puede estar a la altura.

A rasgos generales casi todo el mundo, cuando piensa en conductas problema piensa en niños o adolescentes problemáticos, piensa en niños que se pelean, que roban, mienten, lloran, muerden, no van al colegio, gritan, pegan, huyen, lanzan objetos, rehúsan a hacer lo que les pedimos, se golpean a ellos mismos, etc. Una parte de esas conductas problema las solemos considerar como más peligrosas, como las autolesivas (cortarse, golpearse...). Realmente muchas de esas "conductas problema" son conductas que todos hemos tenido la ocasión de realizar, incluso como adultos, ¿quién no ha tirado algún objeto o dado un puñetazo en la mesa cuando se ha alterado? No obstante, esas conductas se convierten en problemáticas cuando se intensifican, se vuelven peligrosas, más frecuentes y sobre todo, cuando limitan a una persona, causan problemas en el entorno o se convierten en un problema para que una persona en cuestión pueda arreglárselas en su día a día. Según Bo Hejlskov lo que define la conducta problemática es la impotencia del entorno para manejarla.

La conducta que crea problemas es la conducta que alguno piensa que es un problema.

Como iremos viendo en los diferentes artículos, muchas de esas conductas problema son consideradas problemas por los adultos, no obstante para la persona que realiza esas conductas no son ningún problema, en muchos casos todo lo contrario, es decir, son una solución a un problema. Podemos considerar como una conducta problema la conducta de un niño que no nos mira a los ojos cuando le estamos regañando por algo y sentimos que no nos escucha. Esto es un problema para el adulto, no para el niño. De hecho, el no mirarnos a los ojos cuando estamos enojados es una buena estrategia para gestionar la angustia, el miedo y el autocontrol. Como veremos más adelante cuando una persona está de camino a perder el control, y lo pierde, exigir ese contacto ocular puede desencadenar una situación caótica. Pondremos muchísimos más ejemplos, aquí simplemente quiero señalar algunas conductas que se consideran como problemáticas, pero que vistas desde una perspectiva diferente también pueden ser consideradas como soluciones o como tentativas de solución. Describiremos muchas de estas conductas y analizaremos cómo gestionarlas para que el problema no se produzca de nuevo. Porque ese es el objetivo último, que no es manejar una situación problemática, sino evitar que esta se produzca de nuevo.

EL MÉTODO DE CONTACTO DE BAJA AFECTIVIDAD

El contacto de baja afectividad, del original de Bo Hejlskov Lågaffektivt bemötande (2009), es una nueva forma de trabajo que ha desarrollado este psicólogo sueco-danés para gestionar y manejar problemas de conducta o lo que él llama "conductas creadoras de problemas". Realmente lo que ha hecho este autor es reunir una serie de conocimientos, experiencias, autores e investigaciones actualizadas e internacionales en torno a este tema, y construir una teoría cuyo resultado final es un método que reúne estrategias y herramientas para la gestión y el manejo de problemas de conducta. Si bien al principio podía estar más centrado en el tratamiento de problemas de conductas de niños con dificultades o diagnósticos neuropsiquiátricos y discapacidad intelectual, con el tiempo se ha desarrollado para dar respuesta a los problemas que surgen en niños y adolescentes sin diagnósticos, es decir en la crianza ordinaria y en adultos con necesidades especiales. Este modelo se puede también aplicar a conductas creadoras de problemas en general (estallidos de ira, internados para adolescentes con conductas desafiantes, residencia de ancianos, servicios de seguridad ...).

Unos de los aspectos novedosos del contacto de baja afectividad es que se basa en cierto modo en el desarrollo "anormal" y en las diferentes habilidades y dificultades de la persona. Bo nos remite a las teorías de Piaget y habla sobre que este desarrolló una teoría en base al funcionamiento y desarrollo normal de sus hijos: ¿pero acaso son todos los niños iguales? ¿Cómo se puede integrar este desfase para dar respuesta a los problemas de conducta que se producen en torno a personas que no han tenido un desarrollo normal? ¿Cómo afecta esto a la efectividad de las estrategias y métodos que utilizamos para manejar los problemas de conducta?¿Son igual de útiles las estrategias de crianza tradicionales cuando se aplican a personas que muestran dificultades neuropsiquiátricas?

Por otro lado el contacto de baja afectividad recoge ideas de:

  • Las orientaciones cognitivo-conductual y psicodinámica (aunque también se realizan algunas reflexiones y críticas en torno a algunos aspectos de estas orientaciones).
  • La teoría de la vulnerabilidad en el estrés.
  • La neurociencia.

En relación a lo que tiene que ver con la evaluación el método pone un especial énfasis en las características de la persona que muestra la conducta que crea problemas (habilidades perdidas, dificultades, comprensión, recursos e intereses, etc.), en la conducta problemática (peligrosidad, funcionalidad, etc.) y en el entorno (condiciones). En la intervención se pone un especial énfasis en la responsabilidad del entorno (si es que quiere influir), en las condiciones medioambientales (estructura, ruido, etc.), en los factores de estrés, en las adaptaciones de las exigencias, en la regulación emocional, en la planificación y en la forma de relacionarse con las personas que muestran problemas de conducta (confianza, actitud, alianza...).

Bo Hejlskov nombra a menudo la expresión de Ross Greene:

"Los niños que pueden comportarse lo hacen", poniendo en relieve que quizás esta expresión no sea verdadera o científica, pero nos ayuda a tener una actitud adecuada para manejar los problemas de conducta.