Los problemas de conductas desde una perspectiva sistémica y grupal

Nº 6 Revista Problemas de conducta

Autor: Alberto Sánchez García


Introducción

Los problemas en el aula son variados y la respuesta a estos problemas se puede realizar desde diferentes perspectivas. Además, si queremos llegar a todos nuestros alumnos y que estos colaboren entonces las exigencias pueden ser mayores, dado que siempre habrá alumnos que tengan muy difícil colaborar o que están en un nivel más bajo de prestación (o de aptitud). En este largo artículo vamos a presentar diferentes propuestas para hacer frente a clases alborotadoras, conflictos puntuales y clases con alumnos difíciles desde una perspectiva sistémica y grupal.

Formar un grupo con alumnos difíciles.

Formar grupos que cooperen cuando tenemos alumnos que muestran dificultades de colaboración puede ser una tarea ardua, no obstante, existen diferentes estrategias que
podemos utilizar cuando formemos grupos cooperativos con este tipo de alumnos. Muchos expertos y profesionales piensan que hay que realizar las adaptaciones necesarias para estos alumnos y a que habría que sacarlos de los grupos si estos alumnos sabotean el trabajo de los grupos, siempre con la consideración de incluirlos de nuevo cuando se den las condiciones adecuadas y con el correspondiente esfuerzo y atención por incluirlos de nuevo. Personalmente creo que a menudo se puede hacer un buen trabajo preventivo y crear condiciones positivas para que esta clase de alumnos no quede excluida. Para poder adaptar las clases para las personas que tienen una gran necesidad de apoyo primero habría que trabajar con el grupo. Si un profesor tiene más que un par de alumnos que tienen difícil cumplir su rol de alumno entonces uno debería de pensar en términos psicológicos y grupales cuando se planean medidas. Kurt Lewin (1973), uno de los grandes investigadores de los procesos grupales, incidió en que un grupo se caracteriza sobre todo por una interdependencia mutua entre los individuos, más que si los miembros del grupo son o no son de una determinada forma. Si consideramos al grupo como un sistema entonces el líder, en este caso el profesor, es el encargado de regular los límites del grupo a través de escuchar y ver tanto al grupo como a su alrededor. Límites demasiado rígidos y un estilo autoritario pueden poner en riesgo la motivación, la creatividad y la energía del grupo.

Si tenemos alumnos que ponen a prueba los límites es mejor considerar esos límites como si
estuvieran hechos de una banda de goma, es decir, que se pueden doblar pero no se pueden
romper incluso aunque existan fuertes presiones. Estos límites pueden expandirse de una
forma suave de forma que no ocasione ningún problema al alumno o a la clase. Esta banda de goma no suelta completamente al alumno sino que lo recoge y lo sostiene sin permitirle estar fuera de los límites y al mismo tiempo fuera del grupo y de su pertenencia. De este modo, cuando al alumno no se le presiona muy fuerte contra los límites entonces esperamos que la banda de goma le devuelva de nuevo al grupo.

Cuando hablemos sobre la formación de grupos cooperativos (grupos base) veremos que
intentaremos crear grupos heterogéneos donde en cada grupo se representen las
características de toda la clase. Aquí vamos a hacer unas reflexiones que nos servirá para
formar esos grupos, sobre todo cuando tengamos alumnos con dificultades para colaborar y
regular su conducta. Con este propósito vamos a partir de las tres categorías de alumnos que
realizan dos psicólogos escolares suecos, Tuija Lehtinen y Jenny Jakobsson en su libro Psykologi i klassrummet (Psicología en el aula) (2016) y que nos ayudará a identificar diferentes roles entre los alumnos:

- Alumnos nucleares: son aquellos alumnos con los que de una forma rápida podemos tomar contacto y crear un vínculo, y que hacen lo que el profesor dice sin ser exageradamente amables y obedientes en casi todos los contextos.

- Alumnos desafiantes: son aquellos alumnos que de una forma u otra se colocan fuera del grupo y desafían al profesor como líder. Pueden competir con el adulto sobre el liderazgo del grupo y a menudo tienden a, o quieren, llevarse la atención del grupo hacia ellos.

- Alumnos medios: son alumnos que manifiestan una conducta ambivalente ante el liderazgo del líder y que por lo tanto pueden ser fácilmente manejados por los alumnos desafiantes.
También suelen ser alumnos muy sensibles ante ruidos y perturbaciones externas.

Debido a las diferencias entre estos alumnos es importante pensar de una manera que pueda
reunir a estos alumnos en la misma clase. Así mismo, debemos de tratar de manera diferente a estos alumnos dada sus diferentes necesidades. Una manera de trabajar con estos alumnos es empezar velando porque los alumnos nucleares tengan una actividad y ocupación constructiva, dado que es hacia esta actividad constructiva hacia donde intentaremos desviar todo el tiempo la atención, dado que si desviamos la atención siempre hacia "el problema" nuestros alumnos también se centrarán en ese problema y no hacia la tarea escolar. Lo que ocurre cuando un profesor orienta su atención hacia los alumnos desafiantes, por ejemplo a través de sermones, riñas y lucha de poder con ellos, es que también se llevan con él/ella la atención de todo el grupo. Un grupo que se queda atrapado en esa fase primaria de búsqueda de rol se parecerá a una máquina de centrifugar, es decir, que muchas de las fuerzas se dirigirán a mantener los límites de la clase.

Cuando los alumnos nucleares están metidos en la tarea escolar entonces el profesor puede
"involucrar" a los alumnos medios en la actividad. Mientras esto ocurre el profesor puede
"soltar" un poco a los alumnos desafiantes. Los alumnos desafiantes son los alumnos con los que el profesor necesita trabajar extra para construir un buen vínculo y relación, pero esta
construcción de la relación no puede ocurrir a costa de los alumnos nucleares y de su
actividad. Cuando el profesor tiene éxito en crear un núcleo de trabajo de alumnos que tienen su atención en las tareas escolares, entonces se crea un clima positivo en el grupo y normas a las que los alumnos medios, y más tarde los alumnos desafiantes, podrán vincularse.

Quiero hacer una aclaración aquí, y es que cuando se dice que habría que ignorar ciertas conductas lo que se quiere decir es precisamente eso, que deberían de ignorarse ciertas conductas, no al alumno. Cuando los alumnos nucleares y medios están debidamente ocupados entonces el profesor tendrá tiempo para trabajar extra con la relación con los alumnos desafiantes. Esto será mucho más sencillo si los alumnos que trabajan se ayudan unos a otros, dado que esto nos dará tiempo extra que los alumnos con dificultades necesitan. Esta construcción de la relación con estos alumnos es un trabajo muy importante que retomaremos en otro momento, y que no puede interceder en el trabajo con el resto de alumnos.

En algunas aulas existe un asistente que está colocado en la clase para apoyar al profesor que
tiene alumnos con grandes dificultades. Si como profesor uno tiene un asistente en la clase, es este último quien tiene que ayudar a dirigir a los alumnos nucleares, es decir, los que trabajan. Esto será mucho más fácil si tenemos tareas estructuradas que los alumnos nucleares puedan realizar por sí mismos, apoyando a los alumnos medios si es necesario, para ello nos serviría la utilización de estructuras cooperativas. A menudo ocurre lo contrario, es decir que los asistentes se "pegan" a los alumnos desafiantes para ayudarles mientras que el profesor se dirige al resto de la clase. Uno de los problemas más graves que he visto con este tipo de medidas, en las que los alumnos con dificultades se les "pega" un asistente, es que al final estos alumnos terminan vinculándose principalmente a este, no al profesor. Si no existe un buen vínculo con el profesor entonces estos alumnos no tienen la confianza y alianza necesaria para trabajar con sus profesores. Los profesores deberían de intentar hacer todo lo contrario, dado que son los alumnos desafiantes los que más a menudo necesitan ayuda, tiempo, y los conocimientos que aportan los profesores cualificados. Además, los alumnos nucleares tienen mucho más fácil cambiar de líder, de vínculo, que los alumnos desafiantes, los cuales pueden tener diferentes dificultades a la hora de establecer vínculos con otros. En este sentido, si no creamos un buen vínculo con estos alumnos, ¿cómo pensamos que van a escuchar y hacer como decimos?

Los alumnos desafiantes tienen una gran necesidad de concreción y claridad. Es importante que el profesor esté preparado para cuando el grupo entre en el aula, toda clase de inactividad y de espera puede poner en riesgo el que la atención del grupo se disperse. Lo mejor que puede hacer el profesor es estar en el aula antes de que los alumnos lleguen, dado que de esta manera tendrá la oportunidad de darles la bienvenida y de establecer un clima adecuado en la clase. Para ello es importante que la clase, lección o actividad esté organizada para que la mayoría de los alumnos puedan vincularse y dirigirse a ella.

Cuando se trata de descansos, recreos o actividades libres hay una idea generalizada de que a
estos alumnos con dificultades se les puede dejar libres para hacer lo que quieran o jugar. Pero el caso es que para ciertos alumnos el juego libre puede ser lo más difícil que hay, más en caso de alumnos que estén en una fase de búsqueda de rol o de alumnos que tienen difícil con la interacción social. De esta manera les podemos exponer a situaciones que no pueden manejar y la vuelta a clase puede estar contagiada de los conflictos y estrés que estos alumnos hayan cargado durante ese tiempo libre.

En cuanto a la colocación de los alumnos podemos decir que los alumnos nucleares se pueden adaptar bien atrás en la clase, allí podrán tener más tranquilidad y contagiarse con el clima de trabajo. Además ellos pueden trabajar de forma más independiente y sin necesidad de que el profesor esté encima de ellos. Uno debería colocar a los alumnos desafiantes adelante, allí el profesor estará más cerca para ofrecer su ayuda y apoyo, y además estos alumnos no necesitarán pasar por toda la clase para sentarse, con el peligro de alboroto que esto puede originar dada las dificultades de estos alumnos para cruzar la clase sin originar algún tipo de problema.

A veces tenemos que estar atentos de los roles que se depositan en algunos alumnos. A veces podemos pensar que si cierto alumno no está en clase no tendremos problemas, pero puede ocurrir que cuando ese alumno no está en clase, de todas formas, tengamos los mismos
problemas. Esto puede ocurrir porque el rol (de saboteador) está en el grupo, indiferentemente de si depositamos ese rol en un alumno en concreto. Los alumnos toman diferentes roles en el grupo y si uno de los alumnos desafiantes no está en clase un día no es inusual que otro alumno tome ese rol ese día. Por todo ello, lo importante muchas veces es poder eliminar ese rol, no al alumno que carga con ese rol.

Para ir terminando este punto es importante incidir en hacia donde dirigimos nuestra atención en la clase. Allí donde dirijas tu atención, posiblemente dirigirás la atención de tus alumnos. Muchas veces, cuando un profesor se interrumpe a sí mismo para reñir a un alumno, lo que ocurre es que los alumnos pueden percibir esto como más molesto que la propia conducta de su compañero. Esto implica que la conducta problemática muchas veces necesita ignorarse para mantener la atención del grupo en la tarea.

El profesor necesita trabajar preferiblemente de una forma que active la atención de todos los alumnos en la clase. Dyan Wiliam recomienda ese tipo de técnicas, por ejemplo el que todos los alumnos tengan una pequeña pizarra (whiteboard) al mismo tiempo para poder mostrar la respuesta a una pregunta o cuestión. Esta técnica es utilizada muy a menudo en las clases cooperativas escandinavas. Un proyector puede también capturar la atención de los alumnos.

El crear relaciones en el grupo también trata de crear relaciones entre los alumnos y la asignatura de que se trate. La clase necesita poder sentirse única y especial. Necesita un sentimiento positivo de grupo, de pertenencia, donde el grupo en su totalidad tiene un lugar
especial en el corazón del profesor. Esta semana pude ver con mi hijo de 12 años la película
francesa "Los chicos del coro" (2004). Creo que esta película, como otras parecidas, muestran muy claramente ese rol de profesor que maneja de forma equilibrada la relación amor-control con sus alumnos, los límites, la empatía y otros procesos que hemos señalado en este punto.

La construcción de relaciones en el aula.

Hace unos años empecé a seguir a un rector de una escuela sueca, Johan Hallberg (Malmaskolan). Este rector se ha convertido en los últimos años en un referente de los equipos de salud escolares en Suecia e intentó llevar a su máxima la expresión el capítulo primero de la ley de educación sueca referida a la misión ética y tarea de la escuela:

"La tarea de la escuela es promover el aprendizaje donde al individuo se le estimula para recibir y desarrollar conocimientos y valores. La escuela colaborará con el hogar para promover el desarrollo general de los alumnos haciendo de ellos ciudadanos e individuos activos, creativos, competentes y responsables".

Si bien el equipo de salud escolar es un equipo de trabajo compuesto por diferentes especialistas educativos (psicólog@s, enfermer@s, psicopedagogos͙) que trabajan en la escuela para dar respuesta a diferentes necesidades y para promover la salud, el concepto que presenta Hallberg va más allá de lo que ocurre en estos equipos de especialistas llegando a profesores y familias. Personalmente tuve la oportunidad de entrevistarle y aprendí algunas ideas interesantes.

La ley escolar sueca es muy clara al respecto, "El equipo de salud empieza en la propia clase". Esto hace referencia a que los profesores tienen parte de la responsabilidad por la
salud y bienestar de los alumnos, por ejemplo, tratando a sus alumnos de una forma que
promueva la confianza, las buenas relaciones y un buen clima. Esto, como dice Hallberg se
puede hacer muy fácilmente diciendo a nuestros alumnos <<buenos días, qué tal estás, te
puedo ayudar en algo>>. Y esto no es sólo misión de los profesores, sino de todos aquellos que estén en contacto con los alumnos. No obstante el profesor forma parte de ese equipo de salud a través de su forma de contactar con sus alumnos y a través de evaluar las necesidades de sus alumnos y colaborar con el equipo de salud escolar.

En la escuela de Kolsva (Malmaskolan), todos están implicados y los profesores reciben el apoyo que necesitan a través de una comunicación fluida con el equipo de salud escolar y reuniones semanales donde se exponen las necesidades de los alumnos. En estas reuniones se exponen casos y situaciones para recibir ayuda en forma de ideas, estrategias y medidas para manejar diferentes situaciones. Estas demandas suelen tratar, entre otros asuntos, sobre clases conflictivas y las necesidades especiales de alumnos concretos. Si bien esta exposición no nos ofrece una herramienta concreta de actuación ante los conflictos, sí nos permite reflexionar sobre algo más importante, y es el trabajo preventivo y promocional de la salud a través de nuestra implicación en crear buenas relaciones tanto con las familias, colegas y alumnos.

Del caos al orden.

Johan Hallerg suele utilizar un método para manejar clases conflictivas que implica la involucración de actores ajenos a la clase, como pueda ser el propio rector y miembros del equipo de salud escolar. No obstante, como verás, esta estrategia de trabajo se puede también aplicar de diferentes formas con la ayuda de un poco de creatividad. Lo importante es nuestra actitud ante el problema y ante nuestros alumnos.

Este método se ha aplicado en la escuela de Malmaskolan con jóvenes adolescentes entre 12 y 15 años. Cuando se ha decidido aplicar este tipo de medidas con una clase con algún conflicto, el equipo de salud va a la clase y presenta lo que se va a llevar a cabo. La introducción suele ser del estilo:

"Hemos entendido, cuando hemos hablado con vuestro profesor, que sois una clase con alumnos muy buenos y sabios - pero que en algunas lecciones las clases son muy alborotadoras y ruidosas (por ejemplo). Sabemos que esto lo podemos cambiar en algunas semanas y ahora queremos daros la oportunidad de formar parte de este cambio. Esto implica que muchos de vosotros vais a pensar que la escuela se vuelve más fácil y que funciona mejor, incluso seguro que en poco tiempo esto se traducirá en mejores notas."

El primer encuentro suelen realizarlo con toda la clase al mismo tiempo, después, si existen o se puede trabajar en varios grupos se realizan varias sesiones con esos grupos y se asigna un líder a cada grupo (los diferentes líderes pueden ser el rector, el logopeda o el/otro profesor͙). Estos encuentros no necesariamente tienen que ocurrir por la mañana, pero sí se tienen que realizar a menudo. Durante la primera semana los grupos se encuentran una vez al día, alrededor de 10-15 minutos. El primer encuentro suele ser más largo, alrededor de 25 minutos.

El primer encuentro suele tratar sobre conocer al grupo e identificar un par de áreas en las que poder iniciar el trabajar de cambio. Suelen utilizar las siguientes preguntas y que se adaptan a la necesidad de cada grupo:

1. ¿Cómo es y qué pasa cuando hay escándalo o alborozo en la clase? ¡Cuenta!

2. Cuando hay alboroto en la clase es difícil prestar atención y tardamos más tiempo en aprender y entender. ¿Cómo hace uno cuando quiere aprender y quiere estar atento?

3. ¿Suele ser diferente en las diferentes asignaturas? ¿En qué asignaturas funciona bien? ¿En qué asignaturas suele haber más alboroto? ¿Qué aspectos hacen la situación alborotadora? ¿Quizás el mobiliario en la clase?

4. Los diferentes alumnos en la clase lo hacen de diferente manera. ¿Cómo es en nuestro pequeño grupo? (si hemos dividido la clase en varios grupos) ¿Molestas tú? ¿De qué manera?

5. Una gran parte de los alumnos pueden seguir adelante a pesar de que sea tan alborotador, pero muy lejos de sus compañeros. ¿Cómo es para ti? ¿Podrías funcionar mejor en la escuela si fuera más tranquilo y menos ruidoso?

6. Acuerdo para el próximo día: ¿Qué puedes hacer TÚ para la próxima vez que nos veamos, de tal manera que otros en la clase noten la diferencia para que la clase funcione mejor? ¿Qué trucos tienes tú para estar concentrado? Daros consejo los unos a los otros.